Tanta mierda... y tan poco tiempo para limpiar
Soy una inmigrante brasilera (sin papeles, claro, si no me dedicaría a otra cosa) que lleva dos años viviendo en España. Aquí he trabajado como doméstica, de interna y de externa, para familias españolas y extranjeras, haciendo un poco de todo: limpieza general, cocina, plancha, cuidado de niños...
No parece apasionante, pero es lo que me da de vivir. A mi edad (hace ya mucho que cumplo 28 años cada año) lo que me importa es salir adelante y, sobre todo, sacar adelante a mis dos hijos, que para mi desgracia siguen en Brasil. Mi sueño es tenerlos aquí conmigo, y que tengan un futuro mucho mejor que mi presente.
Desde luego, no le quito el trabajo a ninguna española. Sólo limpio sus casas. En Brasil yo trabajaba en un colegio, en temas de administración. Quizá aquí en España algún día (si no me repatrian antes, por eso de lo “peligrosos” que somos los inmigrantes) pueda tener un trabajo parecido. Mientras tanto... no dejes que la sujeira (la suciedad) te invada la casa. No te lo pienses más: contrátame.
Porque valgo para esto. No es que me guste (a quién le gusta limpiar), pero se me da bien, muy bien. Soy perfeccionista y ordenada, un poco maniática, pero desde luego la peor enemiga de la suciedad y la bagunça (o desorden, como dice mi novio que debo decir).
Tampoco es que sea el sueño de mi vida seguir limpiando para otras, pero organizándome bien me da para salir adelante. No vendo mi trabajo por cuatro reales, aunque tampoco cobro un abuso: a partir de 11 euros la hora. Una miseria a cambio de quitar de tu vista esas pilas interminables de ropa sucia, el polvo que por todas partes se cuela, las pelusas, los platos sucios, los juguetes de los niños... en fin, no sigo, no quiero agobiarte ;-)
Muchas me rechazaron en su momento como empleada porque soy guapa. No te equivoques. No debes tener celos, no me interesa tu marido ni el de ninguna otra. Que yo ya estoy con mi novio muy bien servida. Lo que sí que me interesa es que la gente no confunda a una doméstica con un mueble o con un animal. No somos ni lo uno ni lo otro. Somos personas igual que vosotros, solo que nosotras necesitamos el dinero que vosotras podéis pagarnos y vosotras necesitáis que os quitemos la faena de la casa, para así poder ganar dinero. Esso es todo.